A veces me figuro que estamos en el centro

de un astro. A veces, en el fondo

de un lago, donde ni las algas

se llegan a estremecer.

En torno a nosotros se mueve un gran silencio,

una gran soledad

que quebramos de vez en cuando.

Tú miras, sueñas, piensas.

Yo pienso, también.

Ninguno de los dos hablamos.

El tiempo pasa y a veces es un pájaro,

un pájaro dormido dulcemente en nuestro pecho.

Su suave latir nos acompaña:

algo que apenas suena, algo que apenas pasa.

Algo que apenas vive y nunca muere.

Suscríbete a "Variaciones" para recibir actualizaciones directamente en tu correo